Una vez vivía un viejo rey que tenía a su servicio a un joven caballero que hacía poco había alcanzado la mayoría de edad, cuyo nombreera Douglas. Cierto día, Douglas salió a enseñar a cazar a su hermano Ian, que tenía unos catorce años. Mientras caminaban por el bosque, encontraron una hermosa pluma dorada. “Será mejor que no la cojas, te traerá problemas” Le avisó Ian, pero Douglas no vio motivo para no hacerlo y se la llevó al rey.
El rey quedó prendado por la belleza de la pluma y dijo “Es
tan hermosa que un rey como yo habría de tener el pájaro entero. Tráemelo o arderás
en una hoguera”
Douglas, destrozado, le contó a su hermano lo ocurrido. “Te
dije que te traería problemas. Cubramos el bosque donde encontramos la pluma de
grano y esperemos”
Así lo hicieron, y tras unas horas un ave fénix apareció y
comenzó a comerse el grano. Douglas, que estaba preparado y era un hábil
cazador, no tardó en atraparla. Y se lo llevó al rey.
“Este ave fénix es espléndida. Si puedes conseguirme esto,
puedes encontrar a la mujer más hermosa del mundo. Tráemela o arderás en una
hoguera.”
Volvió Douglas junto a su hermano, sintiendo que era
imposible cumplir la voluntad del rey.
“Pídele al rey su carruaje de oro y salgamos en busca de esa
mujer”- respondió su joven hermano.
Así lo hicieron, y cierto día encontraron a una hermosa
mujer de cabellos como el sol y ojos como el cielo que cabalgaba sola por el
bosque. Douglas la invitó a descansar en su carruaje y la chica accedió a
quedarse. Al cabo de un rato se quedó dormida, y Douglas aprovechó la
oportunidad y la llevó al rey.
Él no cabía en sí de felicidad al ver a la hermosa mujer,
pero ella, al despertar y descubrir que aquel viejo y horrible hombre quería
casarse con ella, quedo destrozada. El rey no conseguía hacerla reír ni
conversar con ella, ni menos acercársele, pues ella le odiaba. El rey empezó a odiarla a ella a su vez debido a la indiferencia que esta le
profesaba, y cierto día volvió a dirigirse a Douglas
“Aunque sea hermosa me odia y cuantiosas veces me ha faltado
el respeto. Acaba con ellas o arderás en la hoguera”
Douglas fue a ver a su hermano y le contó lo ocurrido. No
quería matar a la mujer, pero si de ello dependía su vida tendría que hacerlo. Ian
volvió a aconsejarle.
“Hablemos primero con ella. Talvez hallemos una solución”
Así lo hicieron. Entraron en los aposentos de la mujer y le
expusieron aquel dilema.
Ella dijo que había una forma de que ambos sobrevivieran. En
realidad era una hechicera que se dirigía hacia algún reino para empezar una
nueva vida, pues la magia no estaba bien vista en sus tierrras natales. Lanzó
un hechizo sobre Douglas y dijo: “Cuando el Rey te lance al fuego, no solo
sobrevivirás, sino que saldrás siendo aún más fuerte y apuesto que antes.”
Cuando al día siguiente el rey descubrió que la mujer seguía
viva, se enfureció, y mandó a sus guardias que prendieran a Douglas y encendieran
una hoguera, a pesar de todo lo que el joven había hecho por él. Allí lo
ataron, pero las llamas no dañaban la piel de Douglas ni hacían arder sus ropas.
Se desató con facilidad y lentitud ante la asombrada mirada del rey. Al salir,
como había predicho la mujer, se sentía aún más fuerte y era aún más apuesto que
antes.
El rey pensó que si se metía en aquel fuego el efecto sería
el mismo que con Douglas, y que con ello conseguiría enamorar a la mujer. Se
lanzó el fuego, pero sin embargo, a él si que se lo comieron las llamas, y murió
pasto de ellas. Como no tenía descendientes ni parientes, Douglas fue coronado
rey por ser su mano derecha, se casó con la mujer, y nombró consejero real a su
ingenioso hermano menor.
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